by João Moura Fernandes
Mis pies descalzos, en
vueltos por la suavidad
de la sábana finísima,
bajo el peso del edredón
de arena que los abriga,
despiertan a regañadientes.
Se deslizan hacia un ex
tremo de la cama, caen
hasta el piso de piedra,
y el frío contacto adormecido
los sobresalta. Vacilan, dudan,
pero pisan el suelo helado
— y se suceden hasta el cariño
de la alfombra ante el tocador
— y hasta el azulejo de la cocina,
— y otra vez bajo la sábana, donde
van a calentarse al contacto con la super
ficie de otro par de pies adormecidos.
El sobresalto de ellos les acuerda
su propia vertigen de hace poco;
y la vacilación de ellos les da risa;
y la caricia de ellos los anima;
y todo eso enternece el alba
del furtivo invierno nuevoinglés
que invadió el refugio de la cama
por medio de esa travesura de mis pies.
Feitos de granito e jaspe
cruzamos obsoletos a tarde
sem saber o que causa a noite
dentro de nós.
Nas arcadas da nova catedral
pisamos a mesquita antiga.
Como se calaram em nós Rio
e Antilhas, não sabemos.
Como se turvou a vidência cristalina
dos antepassados, não saberemos.
A memória de outros mares
não molha o empedrado de las calles
enquanto a calima expurga a chuva
de sua transparência impura.
Somos calima em chuva ibérica:
pó trespassado por precipitação
fundindo e fecundando
o Guadalquivir
mar de dentro.