by Juan David Cruz Duarte
En Gaza
el hambre es un arma de destrucción masiva.
En Gaza
hay cuerpos pudriéndose bajo escombros infinitos.
En Gaza
reinan la muerte y la desesperación.
En Gaza
toparse con el cadáver de un niño
es tan común como ver una paloma en una plaza.
En Gaza
el sonido del motor de los aviones
es la trompeta del arcángel de la muerte.
En Gaza,
tal vez, ya no queda
ni una gota de esperanza.
Y nosotros somos los que permitimos
que esto pase.
Nosotros pagamos los servicios públicos,
salimos a bares y restaurantes,
viajamos en bus o en taxi,
vamos al cine,
escribimos correos electrónicos,
nos cepillamos los dientes,
pedimos préstamos en el banco,
planchamos nuestros pantalones y nuestras camisas
antes de ir a trabajar.
En Gaza
Está muriendo el espíritu de la humanidad.
Nuestros hijos, nuestros nietos,
¿podrán perdonar esta infame indiferencia?